Bóvedas Mexicanas

Bóvedas Mexicanas

Bóvedas Sin Cimbra

Un sistema de construcción tradicional Mexicano.

La bóvedas sin cimbra tienen su origen en Asia, hace más de 3.000 años.

En las culturas Mesopotámicas, la génesis de las bóvedas se basa en cubrir la necesidad de un techo sólido, estable y térmico, sin piedra, cemento madera o metal, materiales inexistentes donde se origina esta técnica constructiva.

Sus ventajas comparativas en relación con otros sistemas antiguos y modernos la han hecho sobrevivir no solo a través de los años, sino que hoy está en su apogeo, siendo México el epicentro mundial de este sistema constructivo.

Las bóvedas sin cimbra llegaron a América durante la colonia procedente de España, la cual la asimiló de los Árabes, principalmente a lo que era la joya de la corona del imperio español, es decir, la Nueva España, lo que hoy es México. Es por eso que en México este sistema a alcanzado su máximo florecimiento y se han vuelto estructuras que en México son utilizadas por todas las clases sociales.

Resulta tan apasionante el hecho de traerlo a la modernidad a través de un material antiguo como el ladrillo, el cual nos permite trabajar con mucha flexibilidad formando solo arcos sometidos, exclusivamente con su propio peso, esto genera diferentes formas armónicas, una infinita variedad de texturas y una calidad especial incomparable que compite con la tecnología actual más avanzada.

Posee una gran ventaja sobre otros sistemas de construcción, como la no utilización de cimbras (encofrados) y hormigón armado, además de que resulta bastante económico, con la cualidad de que nosotros los constructores y autoconstructores podemos realizarlo fácil y cómodamente.

La importancia del estudio de la arquitectura debe entenderse como una respuesta a las necesidades sociales dentro del contexto ideológico y cultural de cada país.

Las estructuras naturales son formas derivadas de las cualidades intrínsecas de los materiales, es asi que tambien son un ejemplo de cómo utilizar aquellas formas para satisfacer un programa.

Los seres humanos imponen formas a los materiales para satisfacer alguna necesidad de producción y de uso, así la armonía entre ambos nos conduce a través del manejo adecuado y racional de los materiales a la temática formal de la arquitectura.

Uno de los retos del quehacer arquitectónico más arduo e importante es cubrir el espacio con técnicas estructurales simples, este aspecto, el estudio de la técnica de construcción de las bóvedas nos conduce a asegurar que las bóvedas mexicanas constituyen  uno de los métodos idóneos de la mencionada problemática de construcción.

Las bóvedas de ladrillo y adobe ofrecen virtudes que están en sintonía con el contexto social e histórico de México y América Latina, siendo una aportación genuina de nuestra cultura a un mundo que se ha enriquecido con nuestras tradiciones durante siglos.

La arquitectura regional ha surgido de la vida diaria de un pueblo y de su herencia cultural: sus creencias, sus ritos, tecnologías y patrones de comportamiento, todo lo que se transmite como una herencia genética, en sus expresiones estéticas y en los espacios que el hombre edifica para su uso. Es por ello que esos espacios se constituyen en parte fundamental de su rica identidad.

La forma de cúpula (o domo) como cubierta de espacio circular es probablemente mucho más antigua de lo que podemos suponer. A la luz de los estudios sobre la arquitectura “sabia” y las investigaciones antropológicas sobre hábitat popular, específicamente sobre construcciones nómadas han puesto en evidencia que esta forma de cubierta en bóveda pudo haber derivado de una primigenia forma cónica, la cual evolucionó hacia la forma ovoide y, posteriormente, semicircular. Hacemos aquí referencia a estructuras de madera (ramas de árbol conectadas entre sí en la cima y apoyadas en el piso): cabañas circulares recubiertas de vegetales o entramados de ramas recubiertas de tierra. Este tipo de hábitat se remontaria a las épocas neolíticas en distintas regiones del mundo, de esta manera el espacio circular y la”forma” de cúpula han sido desde tiempos inmemoriales una expresión constructiva recurrente en los espacios habitados y constituye una herencia milenaria transmitida por la memoria colectiva.

Los principios que determinan la concepción de las formas en la arquitectura encuentra su origen en las estrechas relaciones entre la escala, el material y la naturaleza de sus fuerzas y sus leyes, de acuerdo a las necesidades específicas de cada sociedad. De ahí surgirán los actos de construcción que proyecten la propia síntesis enfocada a espacios en los que puedan germinar nuevos principios universales, fáciles de levantar, con equilibrio entre los seres humanos y más apegados a la naturaleza.

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