¿Qué aprendí en la cuarentena?

¿Qué aprendí en la cuarentena?

Tantos años de mi vida preparándonos para la crisis, ¿Pero una Pandemia? Eso fue raro, impredecible, paralizante, frustrante y raramente lleno de esperanza y creatividad.

Momentos que marcan un antes y un después, donde nos recordó que la constante es el cambio y necesitamos aprender a navegar con los cambios, soltar el control y confiar en la vida misma.

No puedo negar que me dio mucho miedo, y en verdad no fue el virus, sino como reaccionaríamos los humanos ante la falta de recursos para vivir, ya que pintaba como algo terrorífico, como una sentencia de muerte para muchos, y que al paso del tiempo estaríamos muriendo de hambre, afectando aún más en las ciudades.

En esos momentos fue que todo vino a mi mente, rezos y reflexiones cada día, sin poder dormir, pensado en como proteger a mi familia y en como sostenernos. Fue maravillosos ver como es el ser humano cuando se encuentra en peligro, y ver que somos capaces de reaccionar desde nuestro instinto. El instinto nos hizo darnos cuenta de que aún estamos a tiempo y que aún tenemos comida, necesitábamos de algunos meses para producir alimento y que no nos faltase, fue así que la familia se dio a la tarea de, como primer paso, ponernos a trabajar la tierra, mantenernos sanos fue el segundo paso, tanto de mente y alma como de espíritu y cuerpo, por eso decidimos desconectarnos de tantas malas noticias y conectarnos con la naturaleza, eso nos ayudó a todos a vivir en armonía durante los 3 primeros meses, todos juntos cuidándonos.

Esos tres primeros meses no podíamos dejar nuestra casa, solo podía salir una sola persona a las compras, la gente estaba realmente asustada, ese fue el motivo por el que no vimos casi a nadie durante ese tiempo, pero en verdad fue maravilloso ver como nos puso al borde de nuestros más oscuros pensamientos y sentimientos, dándonos cuenta de lo maravillosa que es la vida y de como aveces perdemos el tiempo en discusiones y peleas por cosas demasiado absurdas.

Al esto alejarnos de las personas que más queríamos, como nuestra familia, fue que nos comenzamos a conectar con el valor de la vida, con los recursos que ella nos proporciona diariamente y en todas partes para que vivamos bien pero, ¿cómo no nos dimos cuenta de eso antes? Estábamos tan ocupados en sobrevivir trabajando para ganar dinero que nos ayudaría a comprar cosas para vivir, y nos perdimos de aprender lo más hermoso de nuestra naturaleza: el trabajar y amar la tierra en la que vivimos.

Nos llegamos a preguntar, ¿Qué es lo que los padres deberían enseñarle a los niñ@s para que aprendan a sobrevivir en momentos duros como estos?, no quiere decir que no puedan hacer una carrera universitaria, pero como complemento de la vida siento que nuestra descendencia debería saber como sembrar, como cuidar animales, como cuidar los árboles y como preparar sus alimentos, saber reconocer las plantas sagradas de sus territorios, y no hablo de las plantas alucinógenas sino de todas las plantas silvestres como lo más sagrado que la naturaleza nos proporciona.

Mucho se habla de sobre en la tierra, y es que en verdad no debería de haber hambre, ya que la tierra tiene para todos y eso es algo de lo que nos dimos cuenta en estos momentos, vivimos en una colonia lejana del pueblo conocida como “El paraíso” y en verdad lo fue todo este tiempo. La gente vive de lo que produce, los vecinos tienen árboles frutales, hortalizas, animales para su consumo y saben que plantas usar para cuando se enferman, tanto así que en estos momentos salíamos a recolectar frutas y algunas verduras de los vecinos y ellos de nosotros. Las frutas caían de los árboles debido al exceso de su fruto,  sin darnos tiempo siquiera de poder consumirla, mucha verdura, mandioca, calabaza, lechugas, batata, papas acelgas, col, así como maíz para tortillas y pan. Aprendimos a hacer queso, manteca, crema de leche, pan, dulce de leche, dulces para el pan y a poder reconocer plantas comestibles silvestres que en momento son raras pero cuando te acostumbras son muy ricas.

Así que junto con los vecinos fue que nos pusimos a sembrar nuestro bosque comestible con la técnica de agroforesta, teniendo así mucha variedad de árboles frutales, maderables y alimentos sin desgastar la selva, ya que la selva nos proporciona agua y el clima hermoso que tenemos en misiones, un lugar donde todo crece solo.

En este momento llevamos casi 8 meses de confinamiento, casi no usamos él tapa bocas, ya que todos estamos bien aquí y todos nos ayudamos cuando alguien se enferma, en este momento el bosque comestible está creciendo y ya estamos terminando nuestra casa con bioconstrucción. Estamos distribuyendo alimentos orgánicos a diferentes personas enfocando en lo local, pero como tenemos mucho alimento lo estamos vendiendo hacia afuera generando que todo el excedente de las personas de la colonia se pueda distribuir, ya que como les conté, hay mucho.

Nos decían que la economía mundial se caería, que muchas empresas cerrarían, que faltaría el dinero, y a pesar de que eso está sucediendo, eso está dando pie a muchas personas a que trabajen la tierra y dejen de comprar tantas cosas inservibles, a que se enfoquen en las necesidades reales generando económicas locales que están haciendo que la gente aprecie lo que se produce en la zona, generando así una economía compartida en la localidad y no repartida entre inversionistas extranjeros.

Nos movemos por trueques, precios justos, regalos y mucho amor compartiendo lo que tenemos. Los niños están contentos, sin presiones académicas, corren mientras sonríen y disfrutan a sus familias que por primera vez no salen corriendo a trabajar sino que ahora todos vamos a trabajar en la tierra y la casa para que todos estemos bien 24/7, y esto es tan satisfactorio, el saber que el cambio solo depende de nosotros,  aprender a mirar en los ojos del otro y apreciar la vida con todo lo sagrado que ella tiene, la maravilla de prepararte tus alimentos y poder sembrarlos, ya que solo así puedes valorar lo que en verdad cuesta crecer un tomate o lo que sea que produzcas sin acelerar su proceso, el valorar su verdadero sabor, sin ningún pesticida alterando su sabor tan naturalmente maravilloso. Cuando te llevas directo de la planta a tu boca un alimento, eso es la magia de la vida misma.

Los niñ@s están aprendiendo a reconectarse con la naturaleza, a salir a caminar y solo ver arboles, observar las plantas, el cielo, el viento, y todo sin la obstrucción de edificios, ni exceso de autos, solo la paz y tranquilidad de escuchar a los pájaros y bichos del lugar comunicarse entre nosotros contándonos una bella historia.

El dinero pasa a ser un medio energético que necesitamos para algunas cosas, pero no es el medio para vivir y eso es lo reconfortante, en verdad gente, la vida es maravillosa y la tierra nos da todo para vivir, solo hay que ir por ello con responsabilidad.

Con todo esto también pude darme cuenta de que tan ficticias son las amistades por internet, que tan desconectadas, y el que importante es que un verdadero amigo te mire a los ojos, comparta contigo, y que en verdad sé de la oportunidad de conocerte, porque es cuando te acepta tal y como eres y no precisa cambiarte o que seas como él, solo te ama por lo que eres. Es importante que nos reconectemos con amigos verdaderos que nos alimentan de amor la vida, y eso es algo que me enseño este momento.

Hoy tengo la certeza de que esto es como quiero vivir, soy una de las personas más ricas del mundo y todo gracias a que tengo amig@s verdaderos, una familia amorosa, una tierra que me da todo lo que necesito y seres vellos que la habitan para darle la magia que necesitamos día a día.

Hoy nuestro espíritu celebra la vida y agradece al Gran Espíritu por todo lo que nos da, esperando que todos encuentren su camino en este plano para poder trascender hacia una vida más plena, y esto no quiere decir que todo sea color de rosa sin problemas, solo que sabemos que todo pasa y pasa por algo, ya que después de la tempestad viene la calma. Lo que pueda arreglar con mis propias manos lo intentaré siempre resolver y lo que no, pediré por qué pase de la mejor manera para todos.

Solo regresemos a lo esencial, a lo sencillo, a lo simple. A la forma de amor más puro.

Beatriz Ramírez, Permacultora en diseño Regenerativo,Bioconstructora Empírica, Artista Plástica.

 

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